El Ministerio de Salud y Protección Social expidió la Resolución 117 de 2026, mediante la cual amplía el Programa de Tamizaje Neonatal en Colombia, incorporando seis nuevas pruebas obligatorias para todos los recién nacidos en el país.
Con esta decisión, Colombia pasa de realizar una sola prueba metabólica a siete pruebas obligatorias, lo que representa un avance histórico en la detección temprana de enfermedades congénitas que, aunque no presentan síntomas al nacer, pueden generar discapacidad, retrasos en el desarrollo o incluso la muerte si no se tratan oportunamente.
Además del hipotiroidismo congénito, que ya se evaluaba, ahora se incluirán pruebas para detectar:

La norma también ratifica el derecho de todos los recién nacidos a recibir el tamizaje neonatal integral, que incluye cuatro componentes: visual, auditivo, cardiopatías congénitas complejas y endocrino-metabólico, fortaleciendo la atención desde las primeras horas de vida.
Uno de los aspectos más relevantes de la resolución es que el tamizaje no se limita a la toma de la muestra, sino que garantiza todo el proceso de atención: información clara a las familias, punción en el talón entre las 48 y 72 horas de nacido, repetición de pruebas cuando sea necesario, entrega oportuna de resultados y remisión inmediata a especialistas en caso de diagnóstico positivo.
Todas estas pruebas, consultas y tratamientos están financiados con recursos de la Unidad de Pago por Capitación (UPC), por lo que deben ser garantizados por las EPS a través de su red de servicios. La implementación será progresiva y, al finalizar 2026, al menos el 79 % de los recién nacidos deberá contar con el tamizaje de las seis nuevas enfermedades.
Con esta ampliación, Colombia fortalece la detección temprana, reduce el riesgo de discapacidad prevenible y mejora las oportunidades de desarrollo y calidad de vida de niñas y niños desde el inicio de su vida, reafirmando el compromiso del sistema de salud con una atención oportuna, integral y equitativa.
El Consejo Académico de la Universidad del Valle designó a la profesora Claudia María Payán Villamizar, decana de la Facultad de Salud, como representante principal de las directivas académicas ante el Consejo Superior, máximo órgano de gobierno de la institución. Como representante suplente fue designado el decano de la Facultad de Ingeniería, profesor Fiderman Machuca Martínez.
Esta designación resalta el liderazgo y la trayectoria académica de la profesora Payán Villamizar, así como la confianza institucional depositada en su gestión al frente de la Facultad de Salud. Su nuevo rol fortalece la presencia de las facultades en los espacios de toma de decisiones estratégicas de la Universidad.
La representación de las directivas académicas cumple una función clave al articular el Consejo Académico con el Consejo Superior, garantizando que las decisiones administrativas y financieras estén alineadas con las realidades académicas, curriculares y de investigación de las distintas facultades.

Entre las principales funciones de esta representación se encuentran la participación en la definición de políticas institucionales, la aprobación del presupuesto, la revisión de la estructura organizativa y la conceptualización sobre la creación y modificación de unidades y programas académicos. De esta manera, se contribuye a una gestión universitaria coherente con el proyecto académico institucional.
En este contexto, la decana Claudia María Payán Villamizar destacó la importancia de esta representación como un puente real y efectivo entre los distintos órganos de gobierno universitario, que permita fortalecer la articulación entre las decisiones estratégicas y las necesidades académicas de las facultades. Asimismo, resaltó que este rol se asumirá con un enfoque de trabajo colaborativo, diálogo permanente y construcción conjunta, orientado a consolidar una gestión institucional coherente, participativa y alineada con los retos actuales de la Universidad del Valle.
Desde la Facultad de Salud, celebramos este importante nombramiento que fortalece la voz del estamento académico en los más altos niveles de gobierno universitario y reafirma el compromiso con una universidad participativa, transparente y orientada al desarrollo integral de su comunidad.
Un equipo de investigación de la Facultad de Salud, en articulación con la Fundación Valle de Lili, desarrolló un estudio que demuestra la viabilidad de detectar de manera temprana el riesgo de rechazo agudo del trasplante de riñón mediante biomarcadores moleculares no invasivos en sangre.

El proyecto, titulado “Determinación temprana del riesgo de rechazo agudo a partir de la detección en sangre de RNA mensajero, en pacientes trasplantados de riñón en una institución de salud de Cali, Colombia”, fue liderado por la profesora Anilza Bonelo Perdomo, con el acompañamiento de los coinvestigadores Nelson Rivera Franco, del Grupo VIREM del Departamento de Microbiología de la Escuela de Ciencias Básicas, y el nefrólogo Carlos Durán, de la Fundación Valle de Lili.
En el desarrollo del estudio participaron además Melissa Ortiz López y Jessica Natalia Henao Peláez, estudiantes de doctorado y maestría en Ciencias Biomédicas, así como Emmanuelle Meneses Ojeda y Carlos Alberto Tenorio Reina, estudiantes del programa de Bacteriología y Laboratorio Clínico.
Un problema clínico vigente
La enfermedad renal crónica en etapa terminal obliga a los pacientes a recibir terapias de reemplazo renal, como diálisis o trasplante. Aunque el trasplante es la opción que ofrece mayor calidad de vida, su éxito depende de múltiples factores, entre ellos la respuesta inmune del receptor frente al injerto. A pesar de los avances en inmunosupresión e inmunogenética, el rechazo agudo sigue siendo una de las principales causas de disfunción temprana y pérdida del injerto renal. Su detección suele depender de la biopsia renal, un procedimiento invasivo que no está exento de riesgos y que, en muchos casos, se realiza cuando el daño ya es significativo.
Objetivo del estudio
El proyecto tuvo como propósito identificar biomarcadores moleculares en sangre periférica, a partir de RNA mensajero y marcadores séricos, que permitieran estimar de forma anticipada el riesgo de rechazo agudo, incluso en fases subclínicas.
El estudio incluyó 90 voluntarios trasplantados de riñón, quienes participaron de manera voluntaria bajo estrictos lineamientos éticos. Durante un año de seguimiento se recolectaron muestras de sangre en el día del trasplante y en distintos momentos postrasplante.
Las muestras fueron analizadas mediante un enfoque integral que combinó:
Estos resultados se compararon con la evolución clínica de los pacientes, incluyendo episodios de rechazo y cambios en la tasa de filtración glomerular.

Principales hallazgos
El análisis transcriptómico reveló una firma génica diferencial robusta entre pacientes con rechazo agudo confirmado y aquellos sin rechazo. La validación por RT-qPCR confirmó que algunos genes presentan patrones de expresión asociados al riesgo de rechazo. De manera paralela, la medición de CD30 soluble, marcador de activación linfocitaria, mostró correlaciones significativas con la presencia de anticuerpos anti-HLA y, en ciertos casos, con episodios de rechazo agudo.
En conjunto, los resultados evidencian que es factible detectar señales tempranas de rechazo renal mediante biomarcadores moleculares no invasivos, lo que abre la posibilidad de reducir la dependencia de biopsias renales.
Impacto clínico y social
La identificación temprana del riesgo de rechazo agudo podría generar beneficios significativos, entre ellos:
Este estudio representa un paso relevante hacia un seguimiento más preciso y oportuno de los pacientes con trasplante renal. No obstante, los investigadores recomiendan avanzar hacia estudios multicéntricos con mayores tamaños muestrales para validar los umbrales diagnósticos y consolidar la aplicación clínica de los biomarcadores identificados.
El proyecto fue financiado por Minciencias (Contrato 441-220), la Universidad del Valle y la Fundación Valle de Lili.

Con el propósito de promover la flexibilidad curricular, la formación integral y el acceso temprano a estudios avanzados, la Facultad de Salud de la Universidad del Valle avanza en la implementación de la modalidad de tránsito académico de pregrado a posgrado, una estrategia que permite a estudiantes sobresalientes, adelantar asignaturas de programas de especialización universitaria y maestría mientras culminan su formación profesional.
Esta modalidad quedó reglamentada mediante la Resolución No. 368 del 10 de diciembre de 2024, expedida por el Consejo de la Facultad de Salud, y fue ajustada posteriormente a través de la Resolución No. 004 del 20 de enero de 2026, en coherencia con la normativa institucional y nacional, y con el objetivo de ampliar las oportunidades académicas para estudiantes con buen desempeño.
¿Qué es el tránsito de pregrado a posgrado y cuáles son sus beneficios?
El tránsito académico es una estrategia institucional que permite a los estudiantes de pregrado, durante los dos últimos semestres de su formación, o el último semestre, en el caso de especializaciones de dos semestres, cursar asignaturas de programas de posgrado de la Facultad de Salud, las cuales pueden ser posteriormente reconocidas mediante equivalencias, una vez el estudiante se gradúe e ingrese formalmente al posgrado.
Entre sus principales beneficios se destacan:

Una estrategia alineada con la política institucional
La creación e implementación de esta modalidad responde a los lineamientos del Ministerio de Educación Nacional, así como a la política de flexibilidad curricular y articulación entre niveles de formación promovida por la Universidad del Valle. En este marco, la Facultad de Salud, en ejercicio de su autonomía académica, diseñó un modelo propio que fue avalado por los comités de currículo de pregrado y posgrado, y aprobado por el Consejo de Facultad.
La Vicedecana Académica de la Facultad de Salud, profesora María Ana Tovar Sánchez, destacó que esta modalidad representa una oportunidad concreta para los estudiantes:
“El tránsito permite que los estudiantes de pregrado adelanten asignaturas de un posgrado y culminen su formación en menor tiempo. Es un estímulo académico para quienes tienen un buen desempeño y desean seguir creciendo profesionalmente, sin asumir costos adicionales mientras están matriculados en el pregrado”, señaló.
Modalidades de tránsito académico
La reglamentación contempla dos opciones para realizar el tránsito:
En ambos casos, los estudiantes deben cumplir requisitos académicos como haber aprobado al menos el 80 % de los créditos del programa, contar con un promedio ponderado mayor o igual a 3,5 para especializaciones y 3,8 para maestrías y no tener sanciones disciplinarias.
Avances y experiencia piloto en la Facultad de Salud
Durante el año 2025, la Facultad de Salud adelantó una prueba piloto de esta modalidad, en la que participaron siete estudiantes de los programas de Enfermería, Fisioterapia y Fonoaudiología quienes actualmente cursan asignaturas de maestrías y especializaciones de la Facultad.
Estos estudiantes aprobaron el primer semestre de formación posgradual e iniciarán este año su segundo semestre, lo que les permitirá, una vez finalicen su pregrado, continuar sus estudios superiores en un menor tiempo y con una sólida preparación académica.
La invitación está abierta para que los estudiantes de pregrado con buen desempeño académico se informen, consulten con las direcciones de sus programas y se animen a aprovechar esta modalidad de tránsito, que representa una valiosa oportunidad para proyectar su desarrollo profesional y académico desde etapas tempranas de su formación.
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La Facultad de Salud de la Universidad del Valle celebra el reconocimiento otorgado a las profesoras Sonia Osorio Toro, Janneth Rocío Zúñiga y Luz Edith Pérez, del Departamento de Morfología, quienes fueron galardonadas con el Premio CIDESCO 2025 en la categoría Investigación con Impacto Educativo, gracias al proyecto “Modelos 3D para la enseñanza y aprendizaje de la Anatomía Macroscópica Humana”.
El reconocimiento fue entregado durante la ceremonia de los Premios CIDESCO a la Excelencia y la Innovación en la Educación Superior, realizada el pasado 26 de noviembre de 2025, un espacio que destaca el aporte de docentes, estudiantes, directivos y demás actores universitarios a la transformación de la educación superior en la región.
La propuesta fue desarrollada por las profesoras del Departamento de Morfología de la Facultad de Salud, en articulación con docentes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Occidente, consolidando un ejercicio de colaboración interinstitucional que impacta positivamente los procesos de formación en ciencias de la salud.

El proyecto premiado propone una estrategia pedagógica para la enseñanza de la anatomía humana, basada en la construcción de modelos tridimensionales por parte de los estudiantes, integrando conocimientos de la ingeniería biomédica como apoyo al aprendizaje. Esta iniciativa fortalece la comprensión de la anatomía macroscópica, promueve el aprendizaje activo y fomenta el trabajo interdisciplinar.
Los Premios CIDESCO tienen como propósito reconocer experiencias que aportan a la innovación, la excelencia académica y la transformación educativa, y surgen como la integración de iniciativas previas que han marcado el ecosistema universitario regional, ampliando su alcance a prácticas docentes, investigativas, de gestión y proyección social.
Este reconocimiento resalta el compromiso de la Facultad de Salud y su Departamento de Morfología con la innovación pedagógica, la investigación aplicada a la docencia y la formación de profesionales de la salud con altos estándares académicos y educativos.

La Facultad de Salud de la Universidad del Valle destaca con orgullo a los beneficiarios de la Convocatoria No. 35 del Sistema General de Regalías (SGR), en la línea de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI), mediante la cual la Universidad del Valle obtuvo financiación para el proyecto estratégico “Formación de capital humano de alto nivel en la región Pacífico, Valle del Cauca”, aprobado en alianza con la Fundación para el Futuro de Colombia – COLFUTURO.
Esta convocatoria nacional tiene como propósito fortalecer el talento humano de alto nivel en el país, a través de la asignación de créditos educativos 100 % condonables para estudios doctorales, orientados a responder a los grandes retos científicos, sociales, económicos y ambientales del territorio. En el marco de este proyecto, la Universidad del Valle otorgará 45 becas doctorales para aspirantes que iniciarán sus estudios en el periodo 2026-1, en uno de los 20 programas de doctorado de la institución, con el respaldo de 82 grupos de investigación clasificados en categorías A y A1 por Minciencias.
Un logro significativo para la Facultad de Salud
Para la Facultad de Salud, esta convocatoria representa un hito institucional, al haber obtenido siete becas doctorales, distribuidas así:
Doctorado en Ergonomía
Doctorado en Salud
Doctorado en Ciencias Biomédicas
Estos nuevos doctorandos desarrollarán proyectos de investigación alineados con los retos territoriales del Pacífico colombiano, priorizando enfoques diferenciales y contribuyendo a la solución de problemáticas regionales en salud, bienestar, seguridad sanitaria y desarrollo sostenible.
Impacto para la Universidad y la región
La Convocatoria 35 del SGR se articula con el Plan Bienal de Convocatorias 2023–2024 de Minciencias, el CONPES 4069 de 2021, el Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 y las recomendaciones de la Misión Internacional de Sabios, fortaleciendo el papel de la educación superior como motor del desarrollo científico y social del país.
Gracias a este esfuerzo, los becarios contarán con apoyo integral que incluye:
Este modelo de financiación no solo impulsa la excelencia académica, sino que fortalece la capacidad científica de la Universidad del Valle y su compromiso con la transformación del territorio.
El director de Posgrados de la Facultad de Salud, profesor Adolfo Contreras Rengifo, señaló:
“Felicitamos a los nuevos estudiantes beneficiarios de la beca del Sistema General de Regalías, Convocatoria 035, y les deseamos muchos éxitos en su desempeño académico. Pueden contar con el respaldo de la institución, de la Facultad, de la Dirección de Posgrados y de sus docentes tutores”.
Desde la Facultad de Salud celebramos este logro como una oportunidad estratégica para seguir consolidando una comunidad académica de alto nivel, fortalecer nuestros programas de doctorado y aportar, desde la investigación, a la construcción de una región más equitativa, saludable y sostenible.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC), ha clasificado las carnes procesadas dentro del Grupo 1 de agentes carcinogénicos, la misma categoría en la que se encuentran el tabaco y el asbesto. Esta decisión, sustentada en años de evidencia científica, ha reavivado el debate internacional sobre el impacto de los alimentos ultraprocesados en la salud y su relación directa con el desarrollo de cáncer, especialmente el cáncer colorrectal.
Productos de consumo habitual como el jamón, las salchichas, los embutidos, el tocino y la panceta forman parte de este grupo, no porque su consumo ocasional tenga el mismo nivel de riesgo que fumar, sino porque existe evidencia concluyente de que estos alimentos pueden causar cáncer en seres humanos.
¿Por qué las carnes procesadas representan un riesgo?
De acuerdo con el CIIC, el peligro no proviene de la carne en sí, sino de los procesos industriales a los que es sometida para su conservación y saborización. Métodos como el curado, la salazón y el ahumado generan compuestos químicos potencialmente dañinos, entre ellos las nitrosaminas, que se forman a partir de nitratos y nitritos usados como conservantes.
Estas sustancias pueden alterar el ADN de las células y, tras una exposición prolongada, desencadenar procesos cancerígenos. A este riesgo se suman las altas temperaturas de cocción, como las parrillas y frituras, que favorecen la formación de aminas heterocíclicas, otro grupo de compuestos con potencial carcinogénico.
Evidencia científica y salud pública
Numerosos estudios epidemiológicos revisados por el CIIC muestran que las personas que consumen carnes procesadas de forma frecuente presentan una mayor incidencia de cáncer colorrectal, así como un aumento del riesgo de otras enfermedades crónicas asociadas a la exposición prolongada a estos compuestos.
La OMS enfatiza que la reducción del consumo de estos productos puede disminuir el daño celular y contribuir a la prevención primaria del cáncer, una de las estrategias más costo-efectivas en salud pública.
Recomendaciones de los expertos
Frente a este panorama, y de acuerdo con las recomendaciones de investigadores y médicos expertos de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, en concordancia con la evidencia científica y los lineamientos de organismos internacionales, se proponen las siguientes acciones orientadas a la prevención y al cuidado de la salud:
Estos cambios no requieren medidas extremas, sino decisiones informadas y sostenidas en el tiempo, que favorezcan una alimentación más equilibrada.


Las recientes actualizaciones normativas en Colombia en materia de educación emocional y socioemocional representan un avance significativo en la comprensión de la educación como un proceso integral que trasciende lo estrictamente cognitivo. Leyes como la Ley 2503 de 2025, que crea la Cátedra de Educación Emocional, y la Ley 2491 de 2025, que incorpora de manera transversal las competencias socioemocionales en los Proyectos Educativos Institucionales, si bien están dirigidas principalmente a los niveles de educación preescolar, básica y media, ofrecen referentes valiosos para repensar la formación en la educación superior.
Desde la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, estos desarrollos normativos se reconocen como una oportunidad para fortalecer la formación integral, humanística y ética de los estudiantes universitarios, en especial de aquellos que se preparan para desempeñarse en escenarios clínicos, comunitarios y de alta exigencia emocional. La evidencia científica y la experiencia académica coinciden en que el desarrollo de competencias como la conciencia emocional, la autorregulación, la empatía, las habilidades sociales y la cultura del autocuidado son fundamentales para el bienestar, la toma de decisiones responsables y la construcción de relaciones humanas saludables.
Las leyes recientemente promulgadas destacan, además, la estrecha relación entre educación emocional, salud mental y prevención de conductas de riesgo, así como la necesidad de enfoques diferenciales, territoriales e intersectoriales. En este sentido, la educación superior no puede permanecer ajena a los desafíos que enfrentan hoy los jóvenes universitarios, entre ellos el estrés académico, la ansiedad, el desgaste emocional y las dificultades en la convivencia y la adaptación a la vida universitaria. Elementos centrales de estas normas, como la formación docente en educación emocional, la activación de rutas de atención psicosocial y la promoción de entornos educativos protectores, resultan plenamente pertinentes para el contexto universitario.
La Facultad de Salud está integrando estos enfoques, permitiendo avanzar hacia currículos más coherentes con las necesidades actuales de los estudiantes, fortaleciendo los programas de bienestar universitario, promoviendo una cultura del cuidado y contribuyendo a la formación de profesionales de la salud con mayores capacidades humanas, comunicativas y éticas. Asimismo, estas iniciativas logran impactar positivamente en la calidad de vida universitaria, el desempeño académico y la relación de la universidad con su entorno social.
En un contexto nacional que reconoce cada vez más la importancia del bienestar emocional como pilar del desarrollo humano, la Universidad del Valle lidera reflexiones y propuestas innovadoras que articulan la educación emocional con la formación superior, respetando la autonomía universitaria y aportando a la construcción de una educación más humana, integral y comprometida con la salud y el bienestar de las nuevas generaciones.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) emitió una alerta epidemiológica en la que recomienda a los países de las Américas mantener una vigilancia activa y fortalecer la preparación de los servicios de salud ante la circulación simultánea de influenza estacional y virus sincitial respiratorio (VSR), situación que incrementar la prespodríaión sobre hospitales y centros de atención durante lo que resta de la temporada invernal en el hemisferio norte.
Esta alerta actualiza el aviso emitido el 4 de diciembre de 2025, cuando la OPS advirtió sobre una posible temporada respiratoria más temprana o más intensa de lo habitual. Desde octubre de 2025, a nivel global se ha observado un aumento sostenido de la circulación de influenza, con predominio del subtipo A(H3N2), así como señales tempranas de incremento en varios países del hemisferio norte. De manera paralela, se evidencia un aumento progresivo en la circulación del VSR.

En las Américas, la positividad por influenza se mantiene por encima del 10% en el hemisferio norte, con incrementos sostenidos en América del Norte y América Central, y niveles cercanos al 20% en el Caribe, donde predomina también la influenza A(H3N2). Datos provenientes de países como Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y España muestran un inicio temprano y acelerado de la temporada de influenza, acompañado de un aumento de consultas ambulatorias, especialmente en población pediátrica, y hospitalizaciones principalmente en adultos mayores.
Si bien la severidad se mantiene comparable a temporadas anteriores y no se ha observado exceso de mortalidad hasta el momento, en algunos países los niveles de actividad superan los registrados en años recientes. En este contexto, la OPS advierte que el aumento simultáneo del VSR podría amplificar la presión sobre los sistemas de salud, por lo que se requiere un seguimiento estrecho y continuo para ajustar oportunamente los planes de respuesta.

“El escenario de circulación simultánea de influenza y VSR representa un desafío que exige priorizar la vacunación y mantener una vigilancia cercana que permita actuar a tiempo, prevenir brotes mayores y evitar la saturación de los hospitales”, señaló Marc Rondy, asesor regional en epidemiología de enfermedades con potencial epidémico y pandémico de la OPS.
La organización destacó que estudios interinos muestran que las vacunas actuales contra la influenza son efectivas para prevenir hospitalizaciones, con una efectividad del 30 al 40% en adultos y de hasta 75% en niños, por lo que reiteró el llamado a alcanzar altas coberturas de vacunación, especialmente en niños, personas embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Ante este panorama, la OPS insta a los países de la región a fortalecer la vigilancia integrada de influenza, VSR, SARS-CoV-2 y otros virus respiratorios; preparar y ajustar los planes de respuesta de los servicios de salud; priorizar la vacunación contra influenza y COVID-19 en grupos de riesgo; implementar estrategias de prevención del VSR; y reforzar la comunicación de riesgos hacia la población.

Finalmente, la OPS recordó que medidas sencillas como vacunarse, lavarse las manos frecuentemente, cubrirse al toser o estornudar, usar mascarilla en lugares cerrados si se presentan síntomas y quedarse en casa en caso de fiebre o síntomas respiratorios, así como buscar atención médica temprana ante signos de alarma, siguen siendo acciones clave para proteger la salud individual y colectiva.
Fuente: Organización Panamericana de la Salud