La reciente cifra de más de 500 homicidios registrados en Cali antes de finalizar el primer semestre de 2026 ha encendido las alertas sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención de la violencia en la ciudad. En este contexto, el Instituto de Investigación y Desarrollo en Prevención de la Violencia y Promoción de la Convivencia Social (Cisalva) de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle reiteró la importancia de abordar esta problemática desde una perspectiva integral y de salud pública.

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El informe publicado por el periódico El País, donde se presenta esta cifra, ha generado preocupación al evidenciar que la violencia continúa siendo uno de los principales desafíos para la ciudad. Según el reporte, la mayoría de los casos corresponden a hombres jóvenes, más del 80 % de los homicidios fueron cometidos con armas de fuego y las comunas del oriente concentran el mayor número de hechos violentos, reflejando la persistencia de profundas desigualdades sociales y territoriales. La publicación también expone que, si bien la Administración Distrital ha fortalecido acciones como operativos focalizados, articulación con la Fuerza Pública y programas dirigidos a jóvenes, expertos coinciden en que estos esfuerzos deben complementarse con intervenciones sociales de largo plazo que transformen las condiciones estructurales que favorecen la violencia.
En este contexto, la profesora María Isabel Gutiérrez, directora del Instituto Cisalva, amplió este análisis, donde destacó la necesidad de construir políticas públicas sostenibles, respaldadas por la evidencia científica y con continuidad entre las diferentes administraciones. “Definitivamente hay muchos esfuerzos y empeños por disminuir esta cifra de homicidios, pero no es una tarea fácil ni rápida. Se necesitan programas que se sostengan y políticas públicas que den continuidad a las decisiones que se toman en cada administración”, afirmó la investigadora.

Desde el Instituto Cisalva, una de las líneas de trabajo prioritarias actualmente es la prevención de la violencia intrafamiliar y doméstica, al considerar que este tipo de violencia constituye un importante factor de riesgo para futuras conductas agresivas. “Las investigaciones muestran que las personas expuestas a violencia intrafamiliar, castigo físico o agresiones dentro del hogar tienen una mayor probabilidad de reproducir conductas violentas en su vida adulta”, explicó María Isabel Gutiérrez.
La directora recordó que el Instituto ha desarrollado históricamente proyectos de intervención con jóvenes en condición de vulnerabilidad, entre ellos el programa Tips Jóvenes Sin Fronteras, ejecutado junto con la Alcaldía de Cali y la Policía Metropolitana durante el periodo 2016-2019. Según la investigadora, este proyecto logró transformaciones significativas en jóvenes vinculados a pandillas en varias comunas de la ciudad. “Lo que deben tener los programas es sostenibilidad. No se trata de ensayar cada vez, sino de consolidar estrategias que ya han demostrado, con evidencia científica, que pueden generar cambios reales en la población vulnerable”, señaló.

Para Cisalva, la violencia debe entenderse como un fenómeno multicausal que involucra factores sociales, económicos, familiares y culturales. Por ello, la institución insiste en la necesidad de combinar acciones de seguridad con oportunidades de educación, empleo y acompañamiento social para los jóvenes.
Finalmente, la profesora Gutiérrez hizo un llamado tanto a las instituciones como a la ciudadanía a asumir un papel activo en la prevención de la violencia. “Todos somos partícipes de la prevención. Desde respetar las normas hasta fortalecer la tolerancia y brindar oportunidades a los jóvenes vulnerables. Cuando a un joven se le da una oportunidad real, puede transformarse y contribuir al bienestar de toda la ciudad”, concluyó.

Con este tipo de investigaciones y proyectos, el Instituto Cisalva de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle continúa aportando conocimiento científico y propuestas de intervención orientadas a la construcción de una ciudad más segura, equitativa y comprometida con la promoción de la convivencia social.









