Laura Marcela Aguirre Martínez, estudiante de segundo año de Medicina en la Universidad del Valle, participó en el Congreso Europeo de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas que tuvo lugar en la ciudad de Ámsterdam y se celebró en abril de 2016. Al Congreso asistieron más de 11.000 expertos de 123 países.
El trabajo presentado por la estudiante en la modalidad de poster fue: “Epidemiology of microcephaly in Colombia 2009-2013: implications in the Surveillance of Zika". El proyecto, que fue adelantado por un grupo de investigación de la Universidad Tecnológica de Pereira, UTP, tenía como objetivo establecer una línea base por departamento que permitiera conocer la incidencia de microcefalia en Colombia durante el periodo 2009-2013; los datos se recogieron mediante la revisión de literatura y de Registros Individuales de Prestación de Servicios en Salud, RIPS.
Laura Aguirre inició su formación académica en medicina en una institución de educación superior diferente a la Universidad del Valle, en virtud de lo cual tuvo ocasión de ingresar al grupo de investigación de la UTP al cual sigue vinculada en la actualidad. Cuenta que fue elegida por los coautores del trabajo para ser la expositora por el interés de todo el grupo en que ella tuviera su primer acercamiento a un evento de talla mundial:
“Fue un verdadero desafío. La preparación me exigía estar actualizada sobre la información que se ha publicado sobre el Zika, que era mucha en ese momento. Estando allá me sentí bien no solo porque podía responder las preguntas que los asistentes hacían sobre el proyecto sino por la proficiencia en el idioma (inglés). Gracias a ese viaje pude hacer contactos muy valiosos con gente de laboratorios y centros de investigación dedicados al estudio de enfermedades infecciosas, quienes me invitaron a mantener el contacto para posibles colaboraciones futuras. Esa ha sido la mejor experiencia tanto personal como académica hasta este momento de mi vida”.
Laura Aguirre es actualmente miembro de la Asociación Científica de Estudiantes de Medicina de la Universidad del Valle, ACEMVAL. Su interés nació en su primera semana en la Universidad, cuando estudiantes de semestres avanzados realizaron una presentación sobre las oportunidades de investigación, formulación de proyectos y creación de redes de trabajo que la Asociación ofrece a los estudiantes de medicina; por esta vía, Laura ha tenido oportunidad de participar en diversos eventos académicos y científicos a nivel local, nacional e internacional. Para ella, esta ha sido una oportunidad muy valiosa de explorar actividades de liderazgo y emprendimiento estudiantil que son complementarias a su formación académica.
En el futuro cercano, espera seguir explorando en su formación el tema de las enfermedades infecciosas: “ la idea es que este proyecto se pueda articular con los centros de investigación de la Universidad que están muy a la vanguardia sobre Zika y el Síndrome de Guillain-Barré; para mí sería un honor pertenecer a uno de estos grupos”.
Informes:
Est. Laura Marcela Aguirre Martínez
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En el marco del Segundo Encuentro Latinoamericano de Salud Pública, organizado por la Universidad del Valle a través de la Escuela de Salud Pública, se reunieron el pasado 1 de septiembre expertos latinoamericanos para reflexionar sobre el tema “Posturas frente al desarrollo e implicaciones para la salud y las políticas públicas”. Como panelistas participaron la Dra. Irene Vélez Torres, investigadora de la Universidad del Valle con experiencia temas de etnicidad y conflictos ambientales en Colombia y la Dra. María Luisa Eschenjagen Durán, docente de la Universidad Pontificia Bolivariana, Sede Medellín, experta en investigación y educación ambiental.
Durante sus exposiciones, las expertas abordaron la historia del concepto de “desarrollo”, sus implicaciones y consecuencias; además, se presentó una reflexión sobre la relación entre la agroindustria (cultivo de caña de azúcar), la minería y el empobrecimiento de comunidades afro-campesinas del Alto Cauca.
Al panel que tuvo lugar después de las presentaciones se unió José Andrés Fuentes González, ingeniero industrial doctorando en estudios ambientales por la Universidad Pablo de Olavide (España), investigador y colaborador en proyectos rurales de economía solidaria con campesinos e indígenas en México. En este momento de la actividad los invitados adelantaron una reflexión sobre la necesidad de generar desde las universidades un pensamiento ambiental, esto es un pensamiento que, trasversal a todas las disciplinas, permita educar e investigar desde la vida y no desde los objetos. De acuerdo con los expertos, en América Latina la academia ha tenido una responsabilidad grande en la reproducción de los pensamientos y discursos propios del modelo económico neoliberal: por décadas ha educado profesionales en la llamada “epistemología y mitos del desarrollo” del que hacen parte la noción de “desarrollo” y otras asociadas a esta (desarrollo sostenible, desarrollo rural, desarrollo humano, etc). En la actualidad, continuaron los expertos, la desigualdad en crecimiento de América Latina, la crisis ambiental y sus consecuencias negativas en la salud de la población, son consecuencia de prácticas y discursos propios del neoliberalismo que la academia ha contribuido a legitimar e institucionalizar. El desarrollo ha sido una estrategia que no ha requerido estrategas ya que, salvo contadas excepciones, gobiernos, academia y sociedad civil le han permitido la colonización de sus imaginarios.
Ante este panorama de crisis no es suficiente con proponer soluciones y gestionar los problemas económicos, ambientales y de salud generados por el desarrollo: es necesario concentrarse en las causas de esos problemas. Para avanzar hacia esto, es necesario que las ciencias reconozcan su no-imparcialidad, cesen la jerarquización de los conocimientos y den espacio a los saberes y reflexiones que se producen por fuera de las instituciones y al saber que se produce desde las emociones.
Este es el “giro epistemológico” necesario para socavar las raíces del pensamiento desarrollista y general pensamiento alterno; un giro que permitirá empezar a pensar en el “Buen Vivir” (Sumak kawsay) y en los “buenos vivires”, que permitirá concebir la vida en relación con la vida y no con el crecimiento económico, a múltiples y convergentes formas de caminar y construir las soluciones para los problemas heredados del desarrollo. En este giro, la educación superior tiene el compromiso de generar conocimiento a partir de la solidaridad, educando e investigando en el pensamiento creativo, con las poblaciones y desde los territorios; en suma, de generar y caminar un pensamiento ambiental.